OpenAI ha presentado documentación confidencial para una oferta pública inicial (OPV), iniciando un proceso que podría permitir su debut en la bolsa estadounidense en el plazo de un mes. Con este movimiento, la compañía se suma a SpaceX y Anthropic como las principales firmas tecnológicas que buscan alcanzar valoraciones que podrían superar el billón de dólares.
La necesidad de capital es crítica para las empresas de inteligencia artificial. Gigantes como Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft están invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en centros de datos y talento especializado. Para OpenAI, una salida a bolsa representa una vía fundamental de recaudación de fondos, complementando los 122,000 millones de dólares recaudados privadamente en marzo. Además, este paso podría mejorar la moral de los empleados y la confianza de los clientes al aportar mayor transparencia financiera.
En la carrera por el dominio de la IA, Anthropic —fundada por ex empleados de OpenAI— presentó su propia documentación el 1 de junio, con una valoración reciente de 965,000 millones de dólares, superando los 852,000 millones de OpenAI. Por su parte, SpaceX también ha avanzado en sus trámites para cotizar públicamente. A pesar de no ser rentables y tener ventas significativamente menores que otras empresas de un billón de dólares, el mercado muestra un optimismo excepcional hacia estas firmas.
OpenAI enfrenta retos significativos. Sus ingresos, que oscilaron entre 10,000 y 20,000 millones de dólares el año pasado, fueron superados por los costos operativos en computación en la nube y salarios. Asimismo, la empresa ha atravesado reestructuraciones internas y debates sobre el momento oportuno para su debut bursátil.
Desde el plano legal y estructural, OpenAI mantiene una configuración compleja: una organización sin fines de lucro posee aproximadamente el 25% de la compañía y tiene poder de veto sobre decisiones clave. Aunque la empresa venció recientemente una demanda interpuesta por Elon Musk, su estructura sigue bajo el escrutinio de reguladores en California y Delaware. Chris Lehane, jefe de asuntos globales de OpenAI, sostiene que mantener el vínculo con la organización sin fines de lucro permitirá priorizar el impacto social sobre el valor inmediato para el accionista.
Finalmente, la empresa deberá enfrentar las críticas de grupos de defensa pública sobre los riesgos de la IA, incluyendo el impacto en el empleo y la seguridad, temas que deberán quedar claros en la documentación pública antes de la salida definitiva al mercado.