El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció su dimisión, allanando el camino para un traspaso de poder ordenado al favorito Andy Burnham, quien podría convertirse en el séptimo líder del Reino Unido en diez años. En un emotivo discurso, Starmer afirmó que había escuchado al Partido Laborista y decidió que ya no era la persona adecuada para liderarlo de cara a las elecciones generales de 2029. Tras su anuncio frente a Downing Street, varios diputados laboristas hablaron de una posible "coronación" de Burnham, de 56 años, que ya cuenta con el apoyo de Wes Streeting. Starmer pidió al comité organizador del Partido Laborista que establezca un calendario para la contienda por la dirección, con la presentación de candidaturas abierta a partir del 9 de julio. El nuevo líder tomaría posesión en septiembre o, en caso de coronación, a mediados de julio. Starmer agradeció a su familia y prometió dedicar más tiempo a su esposa Victoria y a sus hijos. El ministro de Industria, Chris McDonald, describió al exmandatario como "un hombre realmente decente". La libra esterlina y los bonos británicos reaccionaron positivamente al anuncio, mientras que Nigel Farage exigía la convocatoria inmediata de elecciones generales. Aún no está claro el programa político de Burnham, pero se espera que mantenga la estabilidad del Gobierno laborista.