Cecilia Abreu y Ramón Sánchez representan dos extremos del emprendimiento mexicano: desde una cafebrería itinerante en Mérida hasta una camisería fundada en 1898 en la Ciudad de México. A pesar de sus diferencias generacionales y de giro, ambos coinciden en que los pagos digitales son fundamentales. Para Abreu, es una estrategia para no perder clientes; para Sánchez, es una cuestión de formalidad y supervivencia, señalando que muchos comercios aún evitan la digitalización para eludir cargas fiscales.

Con la llegada de la Copa Mundial de Futbol 2026, se espera que más de 5.5 millones de turistas visiten México, lo que convierte la digitalización en una oportunidad económica crucial. Sin embargo, los datos de la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024 muestran que el efectivo sigue predominando: el 80% de las empresas muestreadas lo aceptan, mientras que solo el 12% acepta pagos móviles y el 7% utiliza códigos QR (CoDi). A pesar de esto, el uso de terminales bancarias ha crecido 19 puntos porcentuales desde 2018.

Ante este panorama, la Secretaría de Economía impulsa el programa 'Crece tu MIPYME Con Pagos Digitales', buscando dotar de terminales a más de 3 millones de negocios. Alianzas con Visa, BBVA y Getnet México han introducido tecnología como 'tap-to-phone', que convierte smartphones Android en terminales de pago, eliminando el costo del hardware y fomentando la creación de un historial financiero para los comercios.

Por otro lado, empresas como Mercado Pago utilizan la trazabilidad de los cobros digitales para otorgar créditos, permitiendo que las pymes escalen sus operaciones y renueven inventarios. Paralelamente, el Sistema de Transferencias y Pagos (STP), operador del SPEI, ofrece alternativas sin comisiones bancarias a través de CoDi y Dimo, buscando combatir la alta carga de costos que representan los agregadores privados.

Expertos señalan que, si bien el Mundial 2026 es un catalizador mediático, el verdadero desafío radica en la educación financiera y la bancarización de la población que aún opera en la informalidad para lograr una transformación económica sostenible.

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