*Basado en la conversación entre Carlos Azeem Sánchez y Enrique de la Madrid.

Uno de los grandes dilemas que enfrenta el gobierno de Claudia Sheinbaum está en el corazón de un doloroso tema para México: las miles de personas desaparecidas en el país. Y es que este tema, que ha sido el centro de un infinito debate público entre la administración de la Cuarta Transformación y diversos sectores de la sociedad civil, es una de las grandes deudas en materia de derechos humanos que queda a deber la izquierda en sus ya 8 años de titularidad del Ejecutivo.

Al respecto, el exsecretario de Turismo del gobierno de Peña Nieto, Enrique de la Madrid, sostuvo una charla con el abogado y activista Carlos Azeem Sánchez, quien ha trabajado de la mano con diversos colectivos de madres buscadoras en el país para tratar de brindarles un rayo de esperanza ante la inacción del Estado mexicano.

De acuerdo con cifras oficiales, el número de personas desaparecidas en nuestro país oscila alrededor de las 130 mil, aunque este dato podría ser mucho mayor. “Muchas familias ni siquiera se atreven a denunciar porque hacerlo puede convertirse en un riesgo”, aseguró el también abogado.

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Asimismo, señaló que, de viva voz, colectivos de madres buscadoras han contado muchos más crematorios que los que señala la administración, la cual cae en contradicciones cuando reporta el doloroso número que se cierne como un cáncer que día a día afecta a miles de familias mexicanas.

“Hay un caso inquietante en Tamaulipas: se reportan cero muertos en los datos de la entidad, cuando los medios locales hablan de asesinatos. Como las autoridades no reportan bien, quizá nunca sabremos con certeza la realidad”, dijo Azeem Sánchez.

Por su parte, Enrique de la Madrid, quien a lo largo de los años ha sido una voz activa en la lucha contra la negligencia del Estado, insistió en que es necesaria una atención integral de las causas, donde las instituciones deberían jugar un papel en la recuperación del sentido de comunidad.

Carlos Azeem Sánchez concluyó su intervención haciendo una reflexión y un poderoso llamado a romper el silencio. “Puede parecer prudencia, pero también puede convertirse en un arma para quienes desean controlar nuestro país y destruir a nuestras familias. Este país merece ser un lugar para que los jóvenes sueñen con vivir lejos del miedo”.

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